Personalmente tengo un profundo agradecimiento con Naranja Dulce, primero, porque desarrollaron en mà el amor por la música y, segundo, por las bases que me dieron.
Las clases eran sumamente motivantes. Toda la semana esperaba el dÃa que me tocaba ir a Naranja Dulce.
Cuando entré al Conservatorio y observé que tenÃa mejores bases musicales en comparación de alumnos que venÃan de otras academias particulares, me di cuenta que estos alumnos estaban acostumbrados a modelos viejos de enseñanza musical; no sabÃan aplicar métodos para estudiar y su oÃdo habÃa sido mal entrenado.
Tengo la convicción de que las buenas bases musicales deben ser sembradas desde niño. Naranja Dulce me dio un excelente método de estudio y motivación, aprendà muchas cosas que posteriormente repasé en el Conservatorio sin problema alguno, incluso utilicé algunos métodos de Naranja Dulce para sacar del bache a muchos compañeros con dificultades de aprendizaje. TodavÃa recuerdo mi primer año de solfeo en el Conservatorio donde todo el grupo se aprendió la canción de "La Gallina Coqueta" para aprender una lección de silencios de octavo
Yair